La ideología chavista (III)

En esta serie de notas intentamos dar a conocer a las y los lectores uruguayos las bases fundamentales de la ideología chavista, concepción a la que han denostado y denigrado las clases dominantes del planeta entero. Sin embargo, el comandante Hugo Chávez se ha transformado en millones de hombres y mujeres que hoy por hoy se consideran chavistas en Venezuela y el mundo entero.

Continuamos en esta tercera parte el análisis del chavismo en tanto construcción ideológica.


Acercando el nuevo horizonte
 
Ya analizamos en las anteriores ediciones de El Popular “el Árbol de las Tres Raíces” (Simón Bolívar, Simón Rodríguez y Ezequiel Zamora), así como la “utopía concreta robinsoniana” (refiriéndose al seudónimo de Simón Rodríguez), que señalaba que “los hombres no están en sociedad para decirse que tienen necesidades, ni para aconsejarse cómo remediarlas, ni para exhortarse a tener paciencia sino para consultarse sobre los medios de satisfacer sus deseos porque no satisfacerlos es padecer”.

El complemento para estos mecanismos para la elaboración del pensamiento se complementaron con una guía para la acción: el Primer Plan Socialista de la Nación 2007-2013 “Proyecto Nacional Simón Bolívar”.

Antes de hablar de socialismo
 
Pero para que pudiera plantearse el pueblo venezolano el Primer Plan Socialista de la Nación, debieron previamente pasar muchas cosas.

En tanto esta serie tiene como objeto analizar los fundamentos ideológicos del chavismo y no realizar una cronología de sucesos, señalaremos simplemente que en 1998 Chávez ganó las elecciones nacionales; en 1999 se eligieron constituyentes, se elaboró una nueva Constitución y se aprobó en plebiscito (por primera vez en la historia venezolana).

En el año 2000 se realizaron nuevas elecciones parlamentarias y ejecutivas en todos los niveles (parroquiales, municipales, estadales y nacionales) y se lanzaron los gérmenes de los primeros planes para atender la emergencia social (el Plan Bolívar 2000).

Recién en 2001 se logró terminar de recuperar y estabilizar el precio del petróleo; en 2002 se resistió el golpe de estado y el paro petrolero; en 2003 se derrotó la guarimba y se logró imponer la vía jurídica y electoral para solventar los diferendos, de forma tal que en 2004 se produjo un referéndum revocatorio que terminó reafirmando la Presidencia de Hugo Chávez.

En 2005 se realizaron elecciones parlamentarias que la oposición venezolana boicoteó y en 2006 fue reelecto el presidente Chávez para iniciar un nuevo mandato. 

En el interín se desarrollaron las misiones sociales, se crearon los gérmenes de las instancias de gobierno comunal y se instaló la democracia participativa y protagónica como la nueva forma de participación del pueblo soberano en la toma de decisiones de la República Bolivariana de Venezuela.

El Primer Plan Socialista de la Nación 2007-2013

El programa con el que Chávez se presentó ante la ciudadanía en 2006 fue el Primer Plan Socialista de la Nación 2007-2013, también conocido como “Proyecto Nacional Simón Bolívar” y estaba estructurado en siete directivas programáticas: 1. Nueva Ética Socialista; 2. Suprema Felicidad Social; 3. Democracia Protagónica Revolucionaria; 4. Modelo Productivo Socialista; 5. Nueva Geopolítica Nacional; 6. Venezuela potencia Energética Mundial; 7. Nueva Geopolítica Internacional.

En estas siete directivas o ejes estratégicos, Chávez y su equipo encuadraron las medidas que se tomarían a lo largo del período de Gobierno para el que el Comandante había sido electo y que habían sido aprobadas por la ciudadanía y por la Asamblea Nacional con posterioridad a la elección presidencial, tal como indica la Constitución Bolivariana.

De acuerdo a la introducción que el propio Chávez escribió para esta propuestas programática, la Nueva Ética Socialista “propone la refundación de la Nación Venezolana, la cual hunde sus raíces en la fusión de los valores y principios más avanzados de las corrientes humanistas del socialismo y de la herencia histórica del pensamiento de Simón Bolívar”.

En la Venezuela imbuida del rentismo petrolero, Chávez buscaba rescatar de lo más hondo de la historia y del ser venezolano valores como la libertad, fraternidad, justicia e igualdad, así como desarrollar el civismo y el pluralismo en la más amplia diversidad, para crear la mujer y el hombre nuevos con independencia y paz.

Para el segundo objetivo, Chávez señaló: “A partir de la construcción de una estructura social incluyente, un nuevo modelo social, productivo, humanista y endógeno, se persigue que todos vivamos en similares condiciones, rumbo a lo que decía El Libertador: 'La Suprema Felicidad Social'.”

Chávez visualizaba a la futura sociedad venezolana como una sociedad profundamente democrática, participativa y protagónica, multiétnica, pluricultural, en un estado de justicia e igualdad.

Para ello era imprescindible la dramática reducción de la miseria la pobreza, expandiendo y consolidando los servicios de salud y educación, entre otros, buscando el equilibrio territorial y desarrollo integral de la Nación.

Para el tercer objetivo, Democracia Participativa Revolucionaria, Chávez indicaba que “se consolidará la organización social, tal de transformar su debilidad individual en fuerza colectiva, reforzando la independencia, la libertad y el poder originario del individuo”.
En ese sentido, Chávez estimuló la creación de las más diversas formas de participación política, comunitaria y de gobierno por parte de todos los niveles de la población; desde los referendos consultivos, revocatorios y los plebiscitos constitucionales, hasta la creación de comunas autogobernadas y económica y productivamente autosustentables.

Muchas veces el comandante Chávez señaló que el objetivo no era transferir competencias, sino directamente ceder poder al pueblo organizado.

Chávez proponía en 2006 instalar un Nuevo Modelo Productivo Socialista “con el fin de lograr trabajo con significado (no alienado, nota de PSS), se buscará la eliminación de su división social, de su estructura jerárquica y de la disyuntiva entre la satisfacción de las necesidades humanas y la producción de riqueza subordinada a la reproducción del capital”.

Hacía además hincapié en que ese nuevo modelo productivo debía poner su acento en la seguridad y soberanía alimentaría, fomentando la ciencia y la tecnología al servicio del desarrollo. Para ello se impone la utilización del petróleo y la renta que produce como palanca para la creación e impulso de las nuevas unidades productivas.

Para romper con una estructura territorial centralista e injusta en cuanto a la distribución de los recursos del Estado, el Comandante apuntaba que “la modificación de la estructura socio-territorial de Venezuela persigue la articulación interna del modelo productivo, a través de un desarrollo territorial desconcentrado, definido por ejes integradores, regiones programa, un sistema de ciudades interconectadas y un ambiente sustentable”.

Este planteo sirvió como fundamento para la creación de importantísimas infraestructuras de interconexión, así como de la creación de los proyectos que permitirán poblar y desarrollar la Faja Petrolífera del Orinoco.

“El acervo energético del país posibilita una estrategia que combina el uso soberano del recurso con la integración regional y mundial. El petróleo continuará siendo decisivo para la captación de recursos del exterior, la generación de inversiones productivas internas, la satisfacción de las propias necesidades de energía y la consolidación del Modelo Productivo Socialista”, afirmaba Chávez en esta introducción del Primer Plan Socialista de la Nación.

El desarrollo ulterior de este planteo permitió la utilización del petróleo como motor para el desarrollo nacional y para la integración y complementación productiva de los pueblos de América Latina y el Caribe.

En la introducción del séptimo y último eje, que plantea una Nueva Geopolítica Internacional, se establece que “la construcción de un mundo multipolar implica la creación de nuevos polos de poder que representen el quiebre de la hegemonía unipolar, en la búsqueda de la justicia social, la solidaridad y las garantías de paz, bajo la profundización del diálogo fraterno entre los pueblos, su autodeterminación y el respeto de las libertades de pensamiento”.

En ese planteo se enmarcan el ALBA, Petrocaribe, la Celac, la Unasur, el ingreso al Mercosur, la Cumbre África-Sud América, entre tantas otras iniciativas de Chávez para integrar pueblos y gobiernos.

Y la historia sigue...

Hablaremos de cuáles obstáculos pudo sortear el pueblo venezolano y cuáles no. Trataremos de entender las fuerzas en pugna y los pasos a seguir en el combate. En definitiva, seguiremos armándonos de ideas y construyendo historia.
 

Publicada originalmente en el semanario El Popular (Montevideo, Uruguay, número 295, 28 de noviembre de 2014)

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