Otra integración es posible

Hace tan solo diez años, los comandantes Fidel Castro y Hugo Chávez, le propusieron a los pueblos de América Latina y el Caribe un nuevo modelo de integración. Cuando está por cumplirse ya una década de esta experiencia, bien vale hacer un análisis de cuál han sido sus resultados y qué tiene la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP) para ofrecerle al mundo.

Cuando el comandante Hugo Chávez, en abril de 2001, dejó asentada en la declaración final de la III Cumbre de las Américas -realizada en Quebec, Canadá- la solitaria oposición de Venezuela a la creación del Área de Libre Comercio de las Américas, no solamente selló la suerte de este intento imperialista por adueñarse de los recursos naturales y estratégicos de nuestros pueblos, también dio nacimiento a lo que luego fue la Alianza para los Pueblos de Nuestra América (ALBA).

Muchos llamaron en su momento loco a Chávez y los más sesudos analistas hablaban del aislamiento en el que quedaría sumida Venezuela, el tiempo y las luchas por la soberanía, la definitiva independencia y la verdadera integración, se encargaron de demostrar quién tenía razón y quién no.

En diciembre de ese mismo año, III Cumbre de Jefes de Estado y Gobierno de la Asociación de Estados del Caribe -celebrada en la Isla de Margarita, Venezuela- Chávez propuso una nueva forma de integración económica, social, política y cultural de los pueblos de América Latina y el Caribe.

El 14 de diciembre de 2004, los presidentes de Cuba, Fidel Castro, y de Venezuela, Hugo Chávez, reunidos en La Habana, firmaron los protocolos de fundación del ALBA como “forma de integración y unión de América Latina y el Caribe basada en un modelo de desarrollo independiente con prioridad a la complementariedad regional que permita promover el desarrollo de todos y fortaleciera la cooperación mediante el respeto mutuo y la solidaridad”.

En abril de 2006 se incorpora Bolivia, que propone la incorporación al esquema integrador de los Tratados de Comercio de los Pueblos (TCP), que son instrumentos de intercambio solidario y complementario entre los países destinados a beneficiar a los pueblos en contraposición a los Tratados de Libre Comercio que persiguen incrementar el poder y el dominio de las transnacionales.

La ALBA-TCP está integrada por Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua, Dominica, Ecuador, San Vicente y Las Granadinas, Antigua y Barbuda, Santa Lucía y tiene varios países observadores, entre ellos el Uruguay.

Integración sobre nuevas bases

Los principios que rigen el ALBA-TCP sostienen que el comercio y la inversión no deben ser fines en sí mismos, sino instrumentos para alcanzar un desarrollo justo y sustentable. Para ello, se requiere una efectiva participación de los Estados.

Esta nueva forma de integración propone un trato especial y diferenciado, que tenga en cuenta el nivel de desarrollo de los diversos países y la dimensión de sus economías, así como la complementariedad económica y la cooperación entre los países participantes y la no competencia entre países y producciones.

La cooperación y solidaridad se expresa en planes especiales como el que se ha realizado contra el analfabetismo, así como el de tratamiento gratuito de salud a ciudadanos que carecen de tales servicios y el plan de becas de estudio de carácter regional en las áreas de mayor interés para el desarrollo económico y social de los pueblos. Para ello se creó un Fondo de Emergencia Social, compuesto por aporte de los países que integran la iniciativa en proporción al tamaño de sus economías.

El desarrollo integral y armónico de los países del ALBA-TCP se ha reflejado en un incremento significativo de las comunicaciones y el transporte entre los países miembros, propiciando la sostenibilidad del desarrollo con la protección del medio ambiente, de la misma manera que se impulsa la integración energética entre los países de la región.

Con el objetivo de reducir la dependencia de los países de la región de los inversionistas foráneos, se ha acentuado el fomento de las inversiones de capitales latinoamericanos en la propia región. Para ello se crearon diversos mecanismos financieros y de garantías recíprocas como el Banco del ALBA y el Sistema de Compensación Regional (Sucre) que hacen posible la arquitectura financiera de la integración.

Mantener la cultura y la identidad de los pueblos del ALBA-TCP es también un objetivo de este modelo integrador, para lo cual es un instrumento imprescindible TeleSUR, así como medidas que protejan la propiedad intelectual y el patrimonio cultural de los países latinoamericanos y caribeños.

El ALBA-TCP también ha sido un instrumento de concertación de posiciones de los países que la integran en los distintos ámbitos de negociación multilateral con otros países y bloques, incluida la lucha por la democratización y la transparencia en los organismos internacionales, particularmente en el sistema de Naciones Unidas.

Hacer realidad millones de sueños

El ALBA-TCP y el Sucre, como mecanismo de compensación de pagos en moneda nacional, han permitido la triplicación del comercio interno entre sus miembros, trayendo como consecuencia directa el significativo aumento de la producción agrícola en países como Cuba y Nicaragua.

Al mismo tiempo, la creación de empresas grannacionales han permitido la dinamización de sectores como la pesca, minería, transporte y telecomunicaciones.

Por otro lado, en el marco del ALBA-TCP se crearon empresas binacionales como como Puertos del ALBA, para la construcción de puertos en Cuba y Venezuela; Alba de Nicaragua, empresa petrolera mixta entre Nicaragua y Venezuela, entre otras.

La zona económica del ALBA (EcoALBA), ha construido un mapa de mercancías, que implica un nuevo escalón en la complementariedad, con el objetivo de orientar las inversiones, promover el desarrollo industrial, aumentar el comercio intrarregional y sustituir importaciones.

A través de la utilización del método cubano “Yo, sí puedo”, se ha logrado la alfabetización de más de cuatro millones de personas, logrando que Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela sean hoy territorios libres de analfabetismo.

Por otro lado, la Misión Milagro ha permitido que más de dos millones de personas hayan recuperado la vista o sanado diversas patologías oftalmológicas. Eso además de la asistencia médica y social gratuita a casi un millón y medio de personas con diversas discapacidades.

Pero no solamente el ALBA-TCP construye para adentro, con el apoyo de este bloque se han instalado tres plantas generadoras de electricidad que garantizan el 60% de la energía eléctrica en Haití. Por otr parte, se construye en Nicaragua la refinería “El Supremo sueño de Bolívar”, que permitirá cubrir el 41% de derivados del petróleo en los países centroamericanos.

Los Juegos del ALBA se han constituido en una cita de gran nivel deportivo, que concita la participación de miles de deportistas de los países que lo integran, así como de los Estados observadores y otras naciones.

En el ámbito cultural, la ALBA-TCP otorgando dos premios: el ALBA Cultural, categorías Artes y Letras, y el ALBA de novela. El primer ganador del premio ALBA Cultural fue el escritor uruguayo Mario Benedetti.

También se han creado las Casas Culturales del ALBA, que conforman una red de instituciones destinadas a enriquecer la vida social y cultural de los pueblos y favorecer la expresión y desarrollo de las ideas y de la creación artística y literaria.

¿Y ahora, qué?

El secretario general del Alba, Bernardo Álvarez, al entregar el informe de gestión de esta década de trabajo, destacó que “ahora tenemos nuevos retos con la zona económica Alba-Petrocaribe y sus vinculaciones con el Mercosur. Estamos en una corriente de la unidad en la que el Alba ha estado en el embrión de la nueva institucionalidad de la integración basada en el hombre”.

En concordancia con esto, el pasado sábado 1º de noviembre, los cancilleres del Mercado Común del Sur y la Alianza del Pacífico, reunidos en Cartagena, Colombia, acordaron la creación de una zona económica entre Petrocaribe, la ALB-TCP, el Mercosur y la Comunidad del Caribe (Caricom).

El presidente venezolano Nicolás Maduro, en el ámbito del 69º período de sesiones de la Asamblea General de la ONU, planteó que el ALBA-TCP “modestamente, ha venido ocupando un papel importante en la construcción de un nuevo modelo social, económico, en la defensa de las grandes causas como la del cambio climático, por ejemplo”.

Es que de eso se trata, de una nueva integración que dé cabida a un nuevo modelo social y económico que defienda los intereses de nuestros pueblos por sobre los del capital.


En suma, la integración latinoamericana y caribeña ha demostrado estar viva, y esa energía tiene mucho que ver con la que le imprimió quien fue uno de sus principales soñadores e impulsores: el comandante eterno Hugo Chávez Frías.

Publicada originalmente en el semanario El Popular (Montevideo, Uruguay, número 292, 7 de noviembre de 2014).

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