Cuando la frontera pierde sus límites


La frontera colombo-venezolana, de más de 2.200 kilómetros de extensión, es para ambos países el más extenso límite con cualquiera de sus vecinos. Es también una frontera viva, con importantes poblaciones a ambos lados de las líneas demarcatorias o de los accidentes geográficos que la conforman.

Desde el triunfo del comandante Hugo Chávez en 1999, ha sido también de los principales motivos de preocupación del Gobierno Bolivariano. Desde allí se han fraguado buena parte de las operaciones políticas, económicas y militares en contra del pueblo venezolano.

Después del asalto protagonizado por un grupo paramilitar vinculado a “bachaqueros” (contrabandistas de extracción) contra un puesto de comando de la Guardia Nacional Bolivariana, en el que dos tenientes y otra persona que allí se encontraba resultaron heridos de gravedad, el presidente venezolano Nicolás Maduro decidió el cierre temporal de los dos principales pasos fronterizos.

Quiero expresar mi repudio, mi dolor, por este ataque, esta emboscada que hubo contra dos jóvenes tenientes, (también) contra unos soldados de nuestra patria en San Antonio del Táchira. He estado siguiendo al detalle los sucesos y realmente es indignante, es doloroso, y todo nuestro pueblo debe en este momento solidarizarse con la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y la juventud bolivariana militar que está en las fronteras defendiendo el derecho a la paz”, expresó el presidente venezolano Nicolás Maduro.

El teniente Manuel Veloz Santaella de 23 años, el teniente Alexis Rodríguez de 28 años, el soldado Miguel Núñez de 22 años y un ciudadano de la zona, fueron emboscados por un grupo armado durante un operativo para desarticular a una banda de “bachaqueros”.

Por eso he girado instrucciones de cerrar la frontera con Colombia en San Antonio del Táchira y en Ureña de manera inmediata, por 72 horas. He dado órdenes precisas a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, y pido el apoyo de todo el pueblo del (estado) Táchira, San Antonio (…), Ureña y de todas las regiones de nuestra amada frontera”, agregó Maduro.

Ya basta de terrorismo, de paramilitarismo, de ataque a la dignidad del pueblo del Táchira apoyado por todos estos grupos. Que suene la hora de la defensa del territorio venezolano, del pueblo venezolano. Ya basta. Vamos a incrementar todas las acciones, no voy a adelantar más, pero ya están activados el Comandante de la Región de Defensa Estratégica Integral, el comandante de la Zodi (Zona de Defensa Integral), comandantes miitares. Les doy toda mi solidaridad, todo mi respaldo como Comandante en Jefe de nuestra amada Fuerza Armada Nacional Bolivariana, que está todos los días en la calle, defendiendo a nuestro pueblo”, concluyó el mandatario.

Este grave suceso constituye el desenlace de una dramática situación que ha tenido como rehén a todo el pueblo venezolano, que padece desde hace años una guerra económica impulsada por los sectores del sector más radicales de la burguesía venezolana aliada con el imperialismo norteamericano.

No solamente se bachaquean alimentos

En una nota publicada por la web Misión Verdad, el periodista Franco Vielma señala que en esta etapa se etán colocando del lado colombiano billetes venezolanos para que, con ellos, ciudadanos colombianos puedan hacer compras al menudeo de productos en el lado venezolano. Estos bachaqueros colombianos luego sacan del país los productos cuyo precio ha sido regulado por el Estado venezolano o que directamente están fuertemente subsidiados.

Los billetes extraídos hacia Colombia pueden llegar de la mano de quienes los extraen directamente o por medio de grandes captadores que acopiaron los billetes recogidos por otros. Al momento de publicar esta nota, en Cúcuta se están pagando hasta 150 bolívares por cada billete de 100.

El efectivo es vendido en las casas de cambio y éstas hacen una transferencia inmediata a una cuenta suministrada por el bachaquero de billetes. Si, por ejemplo, un bachaquero de billetes entrega a una casa de cambio, digamos unos 50 mil, a éste se le transferirán 75 mil bolívares a la cuenta que suministre. Quienes reciben esa transferencia desde Cúcuta operan casi en las mismas condiciones que quienes reciben transferencias en bolívares por “raspar” su tarjeta de crédito, sólo que no venden dólares sino billetes físicos venezolanos.

Por esta vía, llega a Colombia dinero del microtráfico de drogas en Venezuela o proveniente de actividades ilícitas. Comerciantes con gran circulante de billetes (que evitan la bancarización por lo irregular de sus negocios) y evasores impositivos van y vuelven sucesivas veces contrabandeando billetes como actores de esta comparsa mafiosa, señala Vielma.

En Táchira el año pasado circularon 700 millones de bolívares en efectivo. Solamente en siete meses de este año han circulado 4.2 billones de billetes, según el gobernador de este estado fronterizo, José Gregorio Vielma Mora, agregando que “es una locura, porque la gente está comercializando con el billete, con el papel”.

Los comentarios los hizo en el anuncio del inicio de un proceso de revisión sobre las transacciones electrónicas y financieras de los bancos, que adelantará en los próximos días el Ejecutivo regional para saber lo que está sucediendo con retiros y depósitos millonarios e inusuales de muchos usuarios del sistema financiero, destaca la nota que mencionábamos.

Al llegar a esta etapa de la guerra económica y el empuje especulativo, lógicamente todos los mecanismos de captación de productos y divisas resulta inevitable la vinculación de este aparato delincuencial con los sectores del paramilitarismo y el narcotráfico colombiano, que se han adueñado de estos “negocios”, así como de la posterior venta de los productos venezolanos de primera necesidad tras la frontera, sin olvidar la gasolina que también es contrabandeada en cantidades industriales.

¿Parapolítica también en Venezuela?

Obviamente, todo lo anterior requiere de gran cantidad de empresarios involucrados de ambos lados de la frontera en este negocio, y ambos sectores empresarios se han vinculado desde los años noventa con el paramilitarismo y su esquema de negocios. El tema complejo es cuando estos empresarios-delincuentes se meten a políticos.

Ya ha habido pruebas concretas de esto en las “guarimbas” que a partir de febrero de 2013 cobraron la vida de 43 venezolanas y venezolanos, por las que están detenidos algunos dirigentes políticos y personas que participaron de hechos de sangre en el marco de estas acciones violentas.

Esta semana el pueblo venezolano se ha visto horrorizado por el crimen de una mujer que fue secuestrada, violada, asesinada, descuartizada y sus restos posteriormente abandonados en la vía pública.

En el proceso de investigación, fue plenamente identificado y capturado el autor intelectual de este hecho, sus autores materiales, así como quien facilitó el inmueble para que este horrible crimen sucediera. Todos los involucrados tienen destacada militancia en los sectores más fascistas de la ya derechista oposición venezolana.

José Rafael Pérez Venta, quien es uno de los autores materiales, es un autoproclamado y connotado miembro de Operación Libertad (la organización terrorista dirigida por Lorent Gómez Saleh de la que dimos cuenta en el número 285 de El Popular, correspondiente al 19 de septiembre de 2014) y también dirigente juvenil de Voluntad Popular (el partido de Leopoldo López, detenido por su presunta participación del intento de incendiar la Fiscalía General de la República el 12 de febrero de 2014).

Pérez Venta aparece en una foto como parte del anillo de seguridad más estrecho de Leopoldo López y tuvo un activo papel como organizador y ejecutor de acciones de calle.

En su declaración, Pérez Venta admite que habría recibido entrenamiento sobre “golpes suaves” en Cúcuta, Colombia, y que ese entrenamiento era de carácter militar y le fue brindado por el general Antonio Rivero, prófugo de la justicia venezolana.

Pérez Venta afirmó también que la acción terrorista en la Fiscalía General de la República fue planificada por López en complicidad con la exdiputada María Corina Machado y el alcalde metropolitano Antonio Ledezma.

El asesino confeso señaló también vínculos políticos con Henrique Capriles Radonski y reveló que algunos de sus financistas fueron el director de El Nacional, Miguel Henrique Otero, el senador republicano y candidato presidencial Marcos Rubio, el encargado de negocios de la embajada de Estados Unidos en Caracas Phill Laidlaw y de María Conchita Alonso, que de cantante y actriz mediocre devino en dirigente fascista.

Pérez Venta identificó también a varios otros destacados dirigentes de oposición como autores intelectuales e ideólogos de estas acciones. La podredumbre parece no tener fondo.

El hilo de Ariadna que debe seguir el proceso de investigación pareciera que al final del laberinto encontrará que esos empresarios-políticos de la derecha fascista venezolana no son otra cosa que vulgares contrabandistas transformados en paramilitares.

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