Chávez: un subversivo amoroso


El calificativo es del cantautor Leonel Ruiz, quien musicalizó varios de los Cuentos del arañero del comandante Hugo Chávez y tituló su disco Palabra de Chávez, un subversivo amoroso.


Cuando se cumplen tres años de su siembra (nos negamos a hablar de su fallecimiento), Chávez florece en las esperanzas de los pobres y oprimidos de Venezuela, América Latina y el mundo entero, muy a pesar de los errores y retos de la Revolución Bolivariana, así como de los inmensos esfuerzos del gigantesco aparato propagandístico global de los dueños del capital que luchan por distorsionarlo y desaparecerlo.





“Hoy cinco de marzo (de 2013), luego de haber acudido a la reunión del Consejo de Ministros y de la dirección político militar de la revolución, nos dirigimos aquí a las instalaciones del Hospital Militar de Caracas a seguir la secuencia de salud de nuestro comandante presidente. Y en el momento que nos encontrábamos recibiendo parte, acompañando a su hija, a sus hermanos a sus familiares, recibimos la información más dura y trágica que podamos transmitir a nuestro pueblo. A las 4:25 de la tarde de hoy cinco de marzo ha fallecido el comandante presidente Hugo Chávez Frías luego de batallar duramente con una enfermedad durante casi dos años, con el amor del pueblo, con las bendiciones de los pueblos y con la lealtad más absoluta de sus compañeros y compañeras de lucha y con el amor de todos sus familiares. A su madre y a su padre, doña Helena y Hugo de los Reyes, a sus hermanos, a sus hijas, a sus nietos y a todo nuestro pueblo le transmitimos nuestro dolor y nuestra solidaridad”, anunció el entonces Vicepresidente Ejecutivo de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro.



La voz quebrada de quien luego fuera electo por el pueblo venezolano como Presidente de la República, no fue sino el inicio de multitudinarias expresiones de dolor de ese mismo pueblo, que por millones acompañó sus restos el día siguiente a lo largo de siete horas y por más de trece kilómetros hasta la Academia Militar de Venezuela, donde se instaló la capilla ardiente.



En ese mismo discurso, Maduro expresó la preocupación del Gobierno Bolivariano por mantener la paz, así como exigió a los sectores que adversaron al comandante Chávez respeto al dolor del pueblo chavista y pidió coraje y unidad a todas las venezolanas y venezolanos.



“Nosotros sus compañeros civiles y militares asumimos comandante Chávez, su herencia, sus retos, junto al acompañamiento de todo el pueblo (...) Comandante donde esté usted, gracias, mil veces gracias por parte de este pueblo que usted amó, y que nunca le falló”, agregó.



El momento más difícil



Unos meses antes, el el 20 de octubre de 2012, a solo trece días de su triunfo en las elecciones presidenciales de ese año, Chávez alertaba en el discurso conocido como “Golpe de timón” (http://www.minci.gob.ve/wp-content/uploads/2015/10/Golpe-de-timon.pdf) sobre los errores de la Revolución Bolivariana:



Las fábricas construidas con fines capitalistas llevan las marcas indelebles de su “sistema operativo”, la división social jerárquica del trabajo en conjunción con la cual fueron construidas. Un sistema productivo que quiere activar la participación plena de los productores asociados, los trabajadores, requiere de una multiplicidad de procesadores “paralelos”, coordinados de la manera adecuada, así como de un correspondiente sistema operativo que sea radicalmente diferente a la alternativa operada de manera central, trátese de la economía dirigida capitalista o de sus bien conocidas variedades poscapitalistas presentadas engañosamente como “planificación”. (...)



A veces podemos caer en la ilusión de que por llamar, yo soy enemigo de que le pongamos a todo “socialista”, estadio socialista, avenida socialista, ¡qué avenida socialista, chico!; ya eso es sospechoso. Por allá alguien le quería poner a una avenida “socialista”, panadería socialista, Miraflores socialista. Eso es sospechoso, porque uno puede pensar que con eso, el que lo hace cree que ya, listo, ya cumplí, ya le puse socialista, listo; le cambié el nombre, ya está listo.



Eso es como el chiste del chigüire (carpincho) y los indios. Llegó un cura español, eso hace muchos años, en semana santa, recorriendo por allá los campos indios de los llanos y entonces llega a un pueblo indígena y están los indios allí, bailando y tal, ellos tienen sus formas de festejar, sus dioses, sus códigos, su gastronomía; entonces el cura les dice: “Ustedes no pueden estar comiendo cochino en semana santa. El jueves santo tienen que comer pescado o chigüire”. Porque había un cochino gordo ahí y él intuyó que lo estaban esperando y entonces [les pregunta]: ¿entendieron? “Sí, entendimos”. “No pueden comer cochino ni carne de ganado”; entonces, el cura antes de irse los lleva al río a bautizarlos y les pregunta: “¿Usted cómo se llama?”. El nombre indio, Caribay. “No, no, qué Caribay, usted se llama Juana. Nombres cristianos hay que ponerle a la gente”.



(…) Se fue y regresó el jueves santo y vio que estaban los indios bailando y asando el cochino: “¿Cómo es posible que ustedes se van a comer ese cochino? Yo les dije que no podían comer cochino”. Entonces, le dice el cacique: “No, nosotros solucionamos el problema. Bueno, ese cochino lo bautizamos y le pusimos chigüire”.



(…) Así estamos nosotros con el socialismo: “Tú te llamas socialismo, chico”, pero sigues siendo en el fondo cochino.”



¡Unidad, unidad, unidad!



Ese diagnóstico que Chávez realizó de la etapa y planteando la necesaria rectificación de los errores cometidos fue complementada el 8 de diciembre, cuando en su última alocución al pueblo venezolano -antes de ir a Cuba a continuar el tratamiento contra su enfermedad- señalaba:



(…) Hoy, tenemos Patria. Venezuela ya hoy no es la misma de hace veinte años, de hace cuarenta años. No, no, no. Tenemos un pueblo, tenemos una Fuerza Armada, la unidad nacional. Si en algo debo insistir en este nuevo escenario, en esta nueva batalla, en este nuevo trance —diría un llanero por allá— bueno es en fortalecer la unidad nacional, la unidad de todas las fuerzas populares, la unidad de todas las fuerzas revolucionarias, (...) Digo porque los adversarios, los enemigos del país no descasan ni descansarán en la intriga, en tratar de dividir, y sobre todo aprovechando circunstancias como estas, pues. (...)



El Partido Socialista Unido de Venezuela, los partidos aliados, el Gran Polo Patriótico, las corrientes populares revolucionarias, las corrientes nacionalistas. ¡Unidad, unidad, unidad!”



Las circunstancias difíciles están aquí y Chávez ya no está físicamente entre nosotros para enfrentarlas. Nicolás Maduro fue elegido para conducir el Gobierno Bolivariano en medio de las más graves condiciones derivadas de la guerra económica y la desestabilización política impulsada por los sectores de la extrema derecha venezolana y por la baja de precios del petróleo. Sin embargo, su ejemplo está sembrado en el corazón del pueblo venezolano y de todas y todos quienes sabemos que permaneciendo unidos efectivamente somos Chávez.

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