Fidel y Chávez: Los mejores amigos

El pasado 13 de agosto se conmemoraron en todo el mundo los 90 años del comandante Fidel Castro Ruz, orgullo de todo el pueblo cubano, pero también faro señero para todos los revolucionarios de América Latina y el planeta entero. De él, el comandante Hugo Chávez dijo que era un padre. De Chávez dijo Fidel que ni siquiera él mismo sabía qué tan grande era.

El mejor amigo de Cuba
El 11 de marzo de 2013, el comandante Fidel Castro escribía hacía pública una de sus Reflexiones en las que decía:
“El 5 de marzo, en horas de la tarde, falleció el mejor amigo que tuvo el pueblo cubano a lo largo de su historia. Una llamada por vía satelital comunicó la amarga noticia. El significado de la frase empleada era inconfundible. Aunque conocíamos el estado crítico de su salud, la noticia nos golpeó con fuerza.
Recordaba las veces que bromeó conmigo diciendo que cuando ambos concluyéramos nuestra tarea revolucionaria, me invitaría a pasear por el río Arauca en territorio venezolano, que le hacía recordar el descanso que nunca tuvo.
Nos cabe el honor de haber compartido con el líder bolivariano los mismos ideales de justicia social y de apoyo a los explotados. Los pobres son los pobres en cualquier parte del mundo.
“Déme Venezuela en qué servirla: ella tiene en mí un hijo.”, proclamó el Héroe Nacional y Apóstol de nuestra independencia, José Martí, un viajero que sin limpiarse el polvo del camino, preguntó donde estaba la estatua de Bolívar.
Martí conoció el monstruo porque vivió en sus entrañas. ¿Es posible ignorar las profundas palabras que vertió en carta inconclusa a su amigo Manuel Mercado víspera de su caída en combate?: “…ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país, y por mi deber —puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo— de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso. En silencio ha tenido que ser, y como indirectamente, porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas…”.
Habían transcurrido entonces 66 años desde que el Libertador Simón Bolívar escribió: “…los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miserias a nombre de la Libertad”.
El 23 de enero de 1959, 22 días después del triunfo revolucionario en Cuba, visité Venezuela para agradecer a su pueblo, y al gobierno que asumió el poder tras la dictadura de Pérez Jiménez, el envío de 150 fusiles a fines de 1958. Dije entonces:
“…Venezuela es la patria de El Libertador, donde se concibió la idea de la unión de los pueblos de América. Luego, Venezuela debe ser el país líder de la unión de los pueblos de América; los cubanos respaldamos a nuestros hermanos de Venezuela.
“He hablado de estas ideas no porque me mueva ninguna ambición de tipo personal, ni siquiera ambición de gloria, porque, al fin y al cabo, la ambición de gloria no deja de ser una vanidad, y como dijo Martí: ‘Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz.’”
“Así que, por tanto, al venir a hablarle así al pueblo de Venezuela, lo hago pensando honradamente y hondamente, que si queremos salvar a la América, si queremos salvar la libertad de cada una de nuestras sociedades, que, al fin y al cabo, son parte de una gran sociedad, que es la sociedad de Latinoamérica; si es que queremos salvar la revolución de Cuba, la revolución de Venezuela y la revolución de todos los países de nuestro continente, tenemos que acercarnos y tenemos que respaldarnos sólidamente, porque solos y divididos fracasamos.”
¡Eso dije aquel día y hoy, 54 años después, lo ratifico!
Debo solo incluir en aquella lista a los demás pueblos del mundo que durante más de medio siglo han sido víctimas de la explotación y el saqueo. Esa fue la lucha de Hugo Chávez.
Ni siquiera él mismo sospechaba cuán grande era.
¡Hasta la victoria siempre, inolvidable amigo!”

Abre tus portones, historia
Fidel -sin jerarquías, rangos, cargos ni apellidos-, como simplemente le llaman todas y todos quienes luchan por un mundo y un hombre y una mujer nuevos, amado por los pueblos en lucha, odiado por oligarcas e imperialistas, temido por los vacilantes de todas las horas, fue el primer mandatario y líder revolucionario que recibió a Chávez poco después de ser liberado de la cárcel de Yare, donde había estado detenido más de dos años por la rebelión protagonizada el 4 de febrero de 1992.
El recién amnistiado Chávez dio un discurso el 13 de diciembre de 1994 en la Universidad de La Habana, en presencia del propio Fidel y dijo en esa oportunidad:
“Hay –por supuesto– en este momento un huracán de emociones, de ideas, de pasiones y de sentimientos cruzando mi mente y anidándose en el alma de soldado, de revolucionario, de latinoamericano. ¡Tantas cosas que se agolpan en la mente, tantos recuerdos, tantas veces soñar con Cuba, estar en Cuba y al fin, estar aquí!
Recordaba, dentro de tanto cúmulo de cosas que me llega ahora en este momento, en esta Aula Magna de esta Universidad de La Habana –donde, por cierto, me decía un ilustre compatriota de esta universidad que aquí estuvo Andrés Eloy Blanco con sus poemas, con sus sueños–, haber leído en la cárcel, comandante Castro, presidente de Cuba, haber releído en primer lugar, en la cárcel de Yare, aquella encendida defensa, aquella encendida palabra suya, La historia me absolverá, y haber leído también en la cárcel Un grano de maíz, la entrevista hecha en este tiempo por el comandante Tomás Borges, y haber comparado, y dentro de tantas comparaciones, de tantas ideas, con 40 años casi de diferencia, una de la otra, sacar varias conclusiones como soldado prisionero. Una de ellas, que vale la pena, que hay que hacerlo, mantener la bandera de la dignidad y de los principios en alto, aún a riesgo de quedarse solo en cualquier momento, mantener contra vientos desfavorables las velas en alto, mantener posiciones de dignidad. Eso lo releíamos, lo leíamos en la cárcel, y fue para nosotros alimento de prisioneros, y fue, y sigue siendo para nosotros, alimento de rebeldes”.
El 13 de agosto de 2009, en una de sus “Líneas de Chávez”, el comandante eterno de la Revolución Bolivariana decía:
“Con sus 83 años recién cumplidos, el pasado jueves 13 de agosto, Fidel sigue en la primera línea de batalla: nunca se ha ido ni se irá de ella. Desde la trinchera de las ideas, nos sigue orientando este gran padre de los revolucionarios y revolucionarias de Nuestra América. Su palabra es, más que nunca, necesaria e iluminadora, ahora cuando el imperio contraataca.
Allá estuvimos con él, en familia, en amena charla de siete horas, analizando, leyendo, recordando, visualizando el horizonte y sus peligros, reavivando la llama que nos alienta en esta dura lucha por la liberación de la patria.
Nos contó de su infancia, de cuando expulsaron del colegio a los tres (Ramón, Raúl y Fidel) y el Director dijo a su padre que “eran los tres más grandes bandidos que por ese colegio habían pasado”.
Recordó a Caracas, a los Llanos de Venezuela, al pueblo bolivariano. Está más informado de lo que aquí acontece que cualquiera de nosotros.
Ya entraba la tarde, cuando nos despedimos, junto a Raúl, ese gran compañero y eficiente líder revolucionario.
Allá quedó Fidel, de pie, inmenso, con el puño en alto y 83 años al hombro.
Recordé al poeta: “Abre tus portones, historia. Que vamos entrando con Fidel. Con el caballo”.
Y desde lejos gritamos como siempre:
¡¡Patria, socialismo o muerte!!
¡Venceremos!”

Hermanos de nacimiento
El 28 de octubre de 1959, el comandante de la Revolución Cubana Camilo Cienfuegos falleció en un accidente aéreo. El 8 de octubre de 1967, el comandante Ernesto Che Guevara es capturado en combate en Bolivia y posteriormente asesinado. 
Por esa razón, cada año en Cuba se realiza del 8 al 28 de octubre la Jornada Camilo - Che, como forma de hacer presente el ejemplo de esos hombres que entregaron su vida en la construcción de una sociedad sin explotados ni explotadores.
Hace pocos días, un querido amigo cubano nos señalaba que así como el Che y Camilo están hermanados por su fecha de muerte (apenas 20 días entre uno y otro), Fidel y Chávez están hermanados por su fecha de nacimiento: Chávez el 28 de julio, Fidel el 13 de agosto. Apenas 15 días de diferencia.
Este amigo nos proponía que se impulsaran las jornadas Fidel-Chávez como forma de mantener su pensamiento y acción presente en las nuevas generaciones, así como forma de profundizar en el análisis de lo hecho y lo que resta por hacer.
Creo que estos “hermanos-amigos-padre e hijo” lo aprobarían.
Hagámoslo, pues.

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