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Los perros que quieren morder a Venezuela



La casi risible salida del ahora expresidente peruano Pedro Pablo Kuczynski no debe distraernos de las intenciones de los otros perritos falderos del imperio norteamericano, pero menos aún de sus perros de presa. Las señales son preocupantes, pero Venezuela resiste y los pueblos del continente reaccionan. 

El perrito que se resbaló

Este miércoles 21 de marzo trajo consigo la entrada del otoño en el hemisferio Sur (la primavera en el Norte) y esto normalmente trae aparejados pronósticos climáticos de largo plazo y un sinfín de fotografías y notas de color que llenan las portadas de los periódicos y los noticieros de televisión.

Sin embargo, el cambio de estación prácticamente pasó desapercibido en los medios de comunicación del mundo entero ante el anuncio de la renuncia de Pedro Pablo Kuczynski (también conocido como PPK), el expresidente peruano que –ansioso por evitar que sus negociados fueran ventilados públicamente- optó por abandonar el puesto pese a haber proclamado su inocencia una y otra vez, así como que no dejaría el cargo porque no había “hecho nada” y que se defendería “como gato panza arriba”.

PPK había dicho en febrero de 2017 en una conferencia dictada en la Universidad de Princeton: “Estados Unidos se enfoca en aquellas áreas donde hay problemas, como el Medio Oriente. No invierte mucho tiempo en América Latina, pues es como un perro simpático que está durmiendo en la alfombrita y no genera ningún problema”.

A excepción de Venezuela, agregó Kuczynski, recordando que le pidió a la entonces canciller venezolana Delcy Rodríguez que el Gobierno Bolivariano debía dar un paso al costado.

“Le dije que su gobierno era insostenible y tenía que dar un paso al costado. Obviamente ella no lo recibió muy bien”, dijo el presidente peruano durante su ponencia “A New Age for Latin America”.

PPK fue también creador del “grupo de Lima”, una suerte de “club de Tobi” formado por los gobiernos más derechistas del continente con el apoyo del felón Luis Almagro, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) con la intención de intervenir en los asuntos internos de Venezuela y hacer caer al gobierno legítimamente electo de ese país.

PPK no solamente no logró su cometido, sino que ni siquiera tuvo la oportunidad de concluir su propio mandato. Cuando empiecen a desclasificarse archivos, seguramente nos encontraremos que Venezuela fue usada como un trapo rojo para distraer al pueblo peruano de las múltiples irregularidades de su propio gobierno.

El conductor del gobierno del país trasandino, –en su calidad de organizador de la VII Cumbre de las Américas- primero invitó, luego repudió la eventual presencia y por último amenazó al mandatario venezolano Nicolás Maduro si asistía al evento continental que se realizaría en abril en la ciudad de Lima (veremos si ahora esta cumbre se produce y en tal caso, si será en la capital peruana).

El paso al costado lo terminó dando él y además se resbaló feo…

Las reacciones han sido contundentes

No solamente el grupo de países integrantes de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), entre los que se encuentran Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua y otros países cercanos a Venezuela se manifestaron en contra de la pretendida exclusión de Venezuela del foro interamericano.

La Comunidad de Estados del Caribe (Caricom) y la Asociación de Estados del Caribe (AEC) también manifestaron su rechazo a esta medida completamente alejada de la práctica diplomática en el continente.

El presidente uruguayo Tabaré Vázquez, en una misiva dirigida a PPK el mismo día en que este finalmente renunció, dijo: “Entiendo que tal decisión no condice con los propósitos y principios de la Carta de la Organización de Estados Americanos y la Declaratoria de América Latina y el Caribe como zona de paz acordada por la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños”.

Vázquez insiste en su misiva en que “más allá de los aspectos estrictamente reglamentarios y formales, considero que en materia política, de gobierno y de relación entre los Estados, las exclusiones, lejos de ayudar a superar diferencias y resolver problemas, los agravan”.

Vázquez consluyó esta misiva señalando que quienes padecen estas políticas de exclusión son los pueblos y que los confflictos se solucionan con diálogo franco y aplicando la máxima de que los problemas de la democracia se resuelven con más democracia.

Máxima que parece absolutamente ajustada a la República Bolivariana de Venezuela, que ha decidido destrabar los atolladeros en que ha pretendido colocarla el imperialismo norteamericano y sus aliados regionales con elecciones, elecciones y más elecciones.

Mientras tanto, el pueblo venezolano vota, vota y vota cada vez más. A pesar de los perritos que le mueven la cola a los gringos y de los que le enseñan los dientes a los pueblos que buscan construir un camino soberano de emancipación.

Las derechas al ataque

En toda América Latina se produce actualmente una arremetida de las derechas que buscan arrasar con las conquistas económicas, políticas y sociales obtenidas por los pueblos a lo largo de los últimos veinte años.

En algunos lugares, a pesar de ingentes esfuerzos y no siempre democráticos, no lo han logrado. Pero en otros países en los que han logrado hacerse del poder (incluso a través de golpes de Estado) el retroceso para las trabajadoras y trabajadores y sus familias ha sido escandaloso.

Pero ha sido también escandalosa la política de sujeción a los dictados del imperialismo por parte de esos nuevos gobernantes.

Desde la abyecta genuflexión de Macri ante Trump y sus personeros o ante los representantes de la corona española, hasta Piñera que todavía no se entera de que el país que gobierna dejó de ser colonia española hace más de doscientos años.

Las posiciones de estos gobiernos (por cierto, aliados del nefasto PPK) deben advertir a nuestros pueblos que la pérdida del poder no ha sido, ni es, ni será inocua; trae aparejada pérdida de derechos y conquistas, porque por eso nos lo disputan. A pesar de toda la sangre derramada para defender esos mismos logros, parece que no está de más señalarlo una y otra vez.

Pero si eso fuera toodo, no estaríamos tan mal.

Los cancerberos se despliegan

En la mitología griega, el Can Cerbero, era el perro que guardaba la puerta del Hades (el infierno) y aseguraba que los muertos no salieran y que los vivos no pudieran entrar. Se supone que tenía entre tres y cincuenta cabezas y era horrendo y malvado.

Por extensión se conoce como cancerberos a quienes se alían a intereses malévolos y son capaces de ejecutar para ello los actos más terribles.

Mejor definición no puede haber para los nuevos representantes de la política exterior del gobierno de los Estados Unidos dirigido por Donald Trump, los tenebrosos Mike Pompeo y Gina Haspel. El primero como Secretario de Estado (ministro de Relaciones Exteriores) y la segunda como nueva directora de la Agencia Central de Inteligencia (la tristemente célebre CIA).

El primero, quien hasta su designación como Secretario de Estado dirigía la CIA, defendió la práctica de torturas para obtener confesiones de personas detenidas. La segunda, porque en persona paracticó esas torturas, manifestó que lo había disfrutado y luego pretendió ocultarlo.

No es una casualidad ni un simple movimiento de cuadros en la estructura del gobierno norteamericano. Es el despliegue de lo peor que los Estados Unidos tienen, de su veta fascista siempre presta a aflorar. Racismo supremacista xenófobo y macartista. Lo peor de lo peor. La hez de la hez. 

Este cambio que se personifica en estos cambios en la dirección de la política exterior gringa representa un peligro inminente que se alza sobre nuestros pueblos. Es la espada de Damocles que se blande sobre nuestras cabezas.

Solamente la más amplia solidaridad de los pueblos de América Latina y el Caribe puede frenar a estos bárbaros que apelarán a cualquier recurso para lograr sus objetivos de expoliación. 

Esa solidaridad que se vio en la Jornada Mundial de Solidaridad con la Revolución Bolivariana “Todos somos Venezuela” que se realizó en Caracas este mismo mes; la misma que se expresa en movilizaciones a lo largo y ancho del planeta entero; la misma que la mayor parte de los gobiernos y la totalidad de los pueblos de América Latina y el Caribe han demostrado una y otra vez.

Dicen que la solidaridad es la ternura de los pueblos y que no se agradece, sino que se retribuye. 

Ante perros falderos, perros mordedores y cancerberos, la solidaridad que Venezuela ha recibido es infinita. Infinito será también el compromiso presente y futuro del pueblo venezolano con quienes tanto solidaridad y amor le han entregado.

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